Archive for the ‘Estudios-Culturales’ Category

“Es tiempo de precariedad”. Entrevista a Zygmunt Bauman

mayo 31, 2008
Acuñador de una feliz metáfora sobre la contemporaneidad, la “modernidad líquida”, Zygmunt Bauman aparece hoy como uno de los más lúcidos pensadores de un presente convulso. Una entrevista y el análisis de su obra nos acercan al pensamiento de este sociólogo de origen polaco, un defensor de la esperanza frente al optimismo.
Entrevista a Zygmunt Bauman
Daniel Gamper
Zygmunt Bauman (1925) nació en Polonia en una humilde familia judía con la que emigró a la Unión Soviética tras la ocupación nazi. Tras su paso por el ejército polaco en el frente ruso, fue profesor en la Universidad de Varsovia hasta que con motivo de una campaña antisemita emigró al Reino Unido en donde aún vive. Bauman no es un divulgador de la sociología, pero sus contribuciones a esta disciplina están caracterizadas por un afán ensayístico que no está reñido con el rigor. Autor de “Modernidad y holocausto”, su obra fue estudiada sobre todo en círculos académicos, y no ha sido hasta la década de los noventa que ha pasado a ser conocido y reconocido por un público más amplio a propósito de libros como “Modernidad líquida”, “Globalización”, “Trabajo, consumismo y nuevos pobres”.Bauman no ofrece teorías o sistemas definitivos, se conforma con describir nuestras contradicciones, las tensiones no sólo sociales sino también existenciales que se generan cuando los humanos nos relacionamos, es decir, la vida misma.





Usted afirma que nuestra época es la de lo líquido, que vivimos en la modernidad líquida. ¿Por qué?Durante mucho tiempo intenté captar los rasgos característicos de esta época y ahí surgió el concepto de lo líquido. Es un concepto positivo, no negativo. Como dice la enciclopedia, lo fluido es una sustancia que no puede mantener su forma a lo largo del tiempo. Y ese es el rasgo de la modernidad entendida como la modernización obsesiva y compulsiva. Una modernidad sin modernización es como un río que no fluye. Lo que llamo la modernidad sólida, ya desaparecida, mantenía la ilusión de que este cambio modernizador acarrearía una solución permanente, estable y definitiva de los problemas, la ausencia de cambios. Hay que entender el cambio como el paso de un estado imperfecto a uno perfecto, y el estado perfecto se define desde el Renacimiento como la situación en que cualquier cambio sólo puede ser para peor. Así, la modernización en la modernidad sólida transcurría con la finalidad de lograr un estadio en el que fuera prescindible cualquier modernización ulterior. Pero en la modernidad líquida seguimos modernizando, aunque todo lo hacemos hasta nuevo aviso. Ya no existe la idea de una sociedad perfecta en la que no sea necesario mantener una atención y reforma constantes. Nos limitamos a resolver un problema acuciante del momento, pero no creemos que con ello desaparezcan los futuros problemas. Cualquier gestión de una crisis crea nuevos momentos críticos, y así en un proceso sin fin. En pocas palabras: la modernidad sólida fundía los sólidos para moldearlos de nuevo y así crear sólidos mejores, mientras que ahora fundimos sin solidificar después.

Continuar leyendo

Slavoj Zizek, Athens 2007

octubre 12, 2007

Slavoj Zizek, Ecology without Nature, Athens 2007 (1/6)

Slavoj Zizek, The Liberal Utopia, Athens 2007 (1/8)



//<![CDATA[ //]]>

Sebreli, el tiempo de una vida

octubre 7, 2007

“Nací en el barrio sur de la ciudad de Buenos Aires el 3 de noviembre de 1930, en una familia de clase media baja de origen proletario”, así comienza su biografía Sebreli, su último libro publicado “El tiempo de una vida” (2005).
Juan José Sebreli, sociólogo, marcó un destacado espacio en la polémica intelectual de la década del sesenta, cuando publicó en 1964 “Buenos Aires, vida cotidiana y alienación”. Ensayista de temas históricos y crítica literaria, ha desarrollado también su pensamiento sobre la denominada modernidad ( “El asedio a la modernidad”, 1991).

sebreli

 

Durante la dictadura militar dirigió grupos de estudio que se dieron en llamar la “universidad de las sombras”.
Intervino en Sur y Contorno, las dos revistas culturales más importantes de su tiempo y formó parte del primer grupo existencialista de Buenos Aires.
Además de las nombradas, entre sus obras destacan Martínez Estrada, una rebelión inútil (1960), Mar de Plata, el ocio represivo (1970), Los deseos imaginarios del peronismo (1983), La saga de los Anchorena (1985), Las señales de la memoria (1987), El vacilar de las cosas (1994), Escritos sobre escritos, ciudades bajo ciudades (1997), La era del fútbol (1998) y Critica de las Ideas Políticas Argentinas.


Dialogamos con Sebreli en Córdoba. Puntualmente espera en el lobby del hotel al periodista y a pesar de sus años, se lo nota entusiasta por mirar la Ciudad como un visitante cualquiera, ansioso por pasear por las calles cercanas al Montserrat antes de regresar a Capital Federal.


La charla comienza sobre su último libro, que es su biografía.

– Usted habla de la importancia de las biografías, aún en vidas no espectaculares.

 


– Claro, es un testimonio histórico que queda para generaciones posteriores, que no puede encontrarse ni en la sociología, ni en la historia y frecuentemente, ni siquiera en la literatura. Todos esos acontecimientos efímeros, pasajeros, de la vida cotidiana, que en general se consideran sin importancia, adquieren con el tiempo un verdadero significado histórico, porque muestran cómo vivían las masas anónimas, los personajes que no jugaron un papel relevante en determinada época. Esa es la importancia de las autobiografías, las memorias. Es el rescate del tiempo perdido.

Sebreli nos recuerda en su libro que el género de las memorias y autobiografías ha sido cultivado por las clases altas que recuerdan una infancia dorada de mansiones y jardines. “Son escasas, dice, las autobiografías de familias de inmigrantes de clases populares, como si éstas se hubieran resignado al papel de masas anónimas y aceptado el protagonismo de las clases altas.”

 

– Supongo que su excelente memoria le ha favorecido para escribir su biografía.

 


– Sí, tengo bastante memoria para los detalles, memoria visual, sobre todo me gusta reconstruir ambientes, climas, atmósferas de mi ciudad, de determinados barrios, de las casas que han cambiado enormemente desde que yo era chico hasta ahora. Todo ha cambiado tanto, que parece la arqueología de un mundo perdido, de un mundo completamente olvidado. Eso es el interés que puede tener para la gente de mis generaciones, es un espejo que les recuerda sus propias vidas. A las nuevas generaciones se les muestra un mundo completamente desconocido.


En “Crítica de las ideas políticas argentinas”, Sebreli habla de un país promisorio que llega hasta los treinta y a partir de entonces, la decadencia. En ese libro enfrenta temas como el liberalismo conservador, el nacionalismo, el radicalismo, el militarismo, la izquierda.


En la actualidad, en numerosas oportunidades habla del grave problema existente en Argentina con el monopolio del partido único, según lo define.

 

– Cuando le preguntan sobre el país, usted responde que el país está a la deriva.

 


– El país tuvo un modelo económico exitoso por un cúmulo de circunstancias muy precisas desde 1890 hasta aproximadamente la Segunda Guerra Mundial, que fue el modelo agro-exportador. Las condiciones que hicieron el éxito de ese modelo desaparecieron del mundo y desde entonces, la Argentina no ha sabido encontrar un modelo sustitutivo, ha ido a los tumbos, con borradores, con ensayos, pero todavía hoy no ha encontrado un modelo económico que debería agro-industrial, con capacidad exportadora. Es decir, no tenemos qué vender; le doy un ejemplo, vivimos dependientes de la soja, pero eso es algo muy pasajero, depende del precio en un mercado que sabemos muy fluctuante. Un modelo moderno, adecuado a la sociedad actual, no lo hemos logrado aún.

 

-Y un modelo político, tampoco.


– Tampoco, por supuesto, el fracaso político también viene de largo plazo. Desde el comienzo, desde el primer sufragio universal que hubo en 1916, ya fracasa, porque uno de los partidos, que era el Partido Conservador, no logra constituirse como partido nacional, que sería el partido que representaba a la clase económicamente dominante; por lo tanto, esa clase se ve representada en los golpes militares, tal como ocurrió 15 años después del primer sufragio, y desde entonces durante cuarenta años el ciclo militar fue lo predominante.


Por otra parte, el único partido que quedó que era el Irigoyenismo, un partido que se definía a sí mismo como movimiento y no como partido, como expresión del pueblo y de la Nación en su totalidad; por lo tanto, no admitía al adversario, a la oposición. Esto será exacerbado enormemente con el Peronismo. Por lo tanto, la sociedad argentina hasta el año 83 -cuando nuevamente se intenta un sistema de partidos- ha sido representada por corporaciones que se mantienen actualmente en el poder.


Sebreli ha escrito en extenso sobre la modernidad. Hace una crítica al “relativismo en el tiempo” o “historicismo” que parte de la idea que no existe nada más allá de la historia humana. Por ende, no hay verdades absolutas. Todos los valores son relativos a su tiempo y a sus circunstancias; sin embargo, está demostrado que existen ciertas leyes en el devenir de la humanidad, sostiene que es cierto que el pasado fue y no se puede cambiar, pero el futuro es contingente y agrega que “la historia es una combinación de causalidad, azar y libertad humana, es la obra de hombres y mujeres”. Precisamente, el sentido de la historia reside en no tenerlo desde el principio. Sólo así el conocimiento, la acción, el trabajo y las luchas de la humanidad adquieren un significado.


– ¿Está trabajando sobre un próximo libro?


– Estoy trabajando sobre un libro que será como la tercera parte, yo tengo dos libros que se refieren al debate sobre la modernidad, el Asedio a la modernidad lo tomo desde una perspectiva histórica y social y Las aventuras de la Vanguardia, lo tomo desde el punto de vista del arte, y ahora lo voy a tomar desde el punto de vista de la filosofía. Tal vez el título sería La filosofía en el callejón.

FTE: sitiocooperativo.com

//<[ >

“Google” por Jacques-Alain Miller

octubre 7, 2007

Jacques-Alain_Miller

 

Google es la araña en la Tela. Asegura una metafunción: la de saber donde está el saber. Dios no responde; Google, siempre, inmediatamente. Le dirigimos una señal sin sintaxis, con una parcimonia extrema; un clic, y …bingo! viene la catarata: el blanco ostentoso de la página se ennegrece súbitamente, el vacío se invierte en profusión, lo conciso en logorrea. Siempre que tiramos ganamos.

 

google - miller

Organizando la Enorme Cantidad, Google obedece a un tropismo totalitario, glotón y digestivo. De allí el proyecto de escanear a todos los libros; de allí los raids sobre todos los archivos: cine, televisión, prensa; más allá, el blanco lógico de la googleización, es el universo entero: Confíale tu desorden documentario y él pondrá cada cosa en su lugar – y a tí mismo además, que no será ya, y para la eternidad, más que la suma de tus clics. Google, “Big Brother?”Cómo no pensarlo? De allí la necesidad para él de plantear como axioma su bondad profunda. Es malo? Lo que es seguro, es que es necio. Si las respuestas abundan en la pantalla, es porque comprende de través. La señal inicial está hecha de palabras, y una palabra no tiene un solo sentido. Por lo tanto el sentido escapa a Google, que cifre, pero no descifra. Es la palabra en su materialidad estúpida lo que memoriza. Por lo tanto,siempre te toca a tí encontrar en el cúmulo de los resultados la aguja de aquello que produce sentido para tí.

 

miller

Google sería inteligente si pudiéramos coumputar las significaciones. Pero no podemos. Tal Sanson segado, como un ciego ,Google girará su rueda hasta el fin de los tiempos.

 

Jacques-Alain Miller

 

Traducción: Silvia Baudini

Contra la espectacularización de la cultura y por la crítica de arte

septiembre 27, 2007

Bajo el título “La critica de arte sometida a la dictadura de los productores culturales”, el crítico de arte, profesor y periodista mexicano Magno Fernandes dos Reis nos envía el texto de una conferencia (pinche aquí para leerlo íntegro), que pronunciara los próximos días en el I Encuentro Internacional de Postgrados en Estudios de Arte, a realizar en la Universidad Iberoamericana del 1 al 4 de octubre próximos, en la que se manifiesta claramente contra la espectacularización de la cultura. Para Magno Fernandes, “el productor cultural neoliberal y los artistas juntos someten al crítico de arte a los intereses del mercado para atrapar al público… Las secciones y suplementos culturales de los periódicos y revistas olvidan la creatividad, se distancian del público y se apagan, por lo que el artista se encuentra libre para negociar sus opiniones. Esta crítica sin pasión puede llevar el artista a creer que cualquier cosa es obra de arte, …

La crítica de arte tiene que ser defendida del mercado y el público tiene que ser protegido de la crítica, porque la voz del espectador debe ser escuchada… En el mundo global, los productores culturales ejercen influencia sobre el gusto individual del público. Sin embargo, ellos -los productores culturales- no se identifican con la cultura local y se ocultan en palabras como curaduría, crítica de arte, historia, museología. Por otra parte, los productores culturales, están aliados y son patrocinados por las grandes instituciones para la producción de cultura. En esas exposiciones-espectáculo, las vedettes son los lienzos consagrados por el Mercado Internacional del Arte”.

“Hay una relación perversa -continúa Magno- entre los productores culturales, los artistas y los críticos de arte, porque son los productores los que determinan la agenda de los centros culturales y los críticos destinados a escribir los textos propios para el catalogo. Es decir que los productores culturales hacen propuestas artísticas mediante las obras que han sido creadas por otras personas. … Una vez endiosados, los curadores y críticos consiguen todo a través de fundaciones, editoriales, instituciones oficiales y para/oficiales y, de este modo, se convierten en dictadores, pasando de ser críticos de arte a comisarios políticos. Esto ocurre en los medios de comunicación de las principales metrópolis (especializados o no) debido a que los editores de cultura mantienen una relación endogámica con el mundo del negocio del arte. Hay una relación incestuosa entre los Asesores de Comunicación de los Museos y Galerías, y el mundo de la producción (creación) de obras de arte. La publicidad tiene una penetración grande en la producción del conocimiento y de las artes visuales. Antiguamente, había una incompatibilidad ética entre anunciar y escribir un texto de presentación para un catalogo. Pero los centros culturales globalizan no solamente sus exposiciones sino el tedio provocado por las relaciones incestuosas entre coleccionistas e instituciones financieras patrocinadoras. Los medios de comunicación, por su parte, falsifican las exposiciones ya que no es la obra lo que los medios de comunicación nos ofrecen sino una interpretación del evento más que una critica de arte”.

“El crítico de arte -reclama el autor- debe retornar a la obra, porque es importante que la opinión del crítico pueda ser cotejada con la opinión de otro espectador. … La preocupación de los productores culturales es crear estrategias para atraer la mayor cantidad de público posible – y, las estadísticas son más importantes que el texto crítico, o sea, los números legitiman la obra de los artistas… La pérdida y la ausencia de la crítica en los medios de comunicación es un desastre para la cultura, … El arte se ha vuelto dependiente de los intereses comerciales y políticos, debido la política cultural de incentivos a creadores. Las secciones de cultura de los periódicos son medios divulgadores y no espacios para reflexión. ¿Dónde se ejerce el pensamiento crítico en la sociedad contemporánea? Con la ausencia de la crítica en los periódicos y revistas no hay interlocución entre arte y sociedad dificultándose la creación de un gran arte. Lo que observamos en las secciones de cultura de los periódicos y revistas es la repetición mecánica de ideas y principios, y el elogio no especializado, ignorante y miedoso”.

Y concluye: “Existe un imperio de las vacas sagradas representados por los artistas consagrados por el sistema y legitimados por la crítica de arte y el periodismo cultural. La preocupación central de los editores es atender la agenda de entretenimiento y de espectáculo de los productores culturales… Vivimos hoy la “marginalización” de la actividad crítica y la banalización de la noticia cultural … No es necesario que el crítico de arte venza al mercado, pero sí se necesita que no sea sumiso al mercado para mejorar la salud de la cultura y del arte. Tampoco debe subestimar el lector. En las artes visuales se ha formado una elite que compra arte, expone arte y consume arte además de dominar todo lo que se dice sobre las ediciones de arte ¿y qué son las bienales sino espectáculos que atraen a miles de personas con el objeto de legitimar el precio de las obras de arte en las subastas aun cuando la gran mayoría sale insatisfecha? … El gran problema que el periodismo cultural tendrá que enfrentar es su relación promiscua con los departamentos de Marketing de los Centros Culturales. Aquí, la corrupción es sutil e imperceptible ya que los productores culturales compran espacio en los medios de comunicación y ofrecen transporte y estancia para que los periodistas viajen y entrevisten a sus artistas”.

Fte: Arteinformado.com

 

La vida: principio y fin

agosto 2, 2007

Jean Baudrillard © Psikeba 2007

Jean Baudrillard © Psikeba 2007

Baudrillard; Narcisismo y regimen de mortandad en el Sistema de los objetos – Adolfo Vasquez Rocca
Jean Baudrillard © Psikeba 2007

Jean Baudrillard © Psikeba 2007

Baudrillard; Narcisismo y regimen de mortandad en el Sistema de los objetos – Adolfo Vasquez Rocca
Jean Baudrillard © Psikeba 2007

Jean Baudrillard © Psikeba 2007

Baudrillard; Narcisismo y regimen de mortandad en el Sistema de los objetos – Adolfo Vasquez Rocca
Jean Baudrillard © Psikeba 2007

Jean Baudrillard © Psikeba 2007

Baudrillard; Narcisismo y regimen de mortandad en el Sistema de los objetos – Adolfo Vasquez Rocca
Jean Baudrillard © Psikeba 2007

Jean Baudrillard © Psikeba 2007

Jean Baudrillard © Psikeba 2007

La vida: principio y fin

por Jean Meyer
22 de julio de 2007

El principio y el final de la vida están en discusión cuando hablamos del aborto y de la eutanasia. Inútil subrayar la importancia de los dos temas gemelos y por lo mismo debemos pedirles a nuestros políticos no apropiárselos. Debemos pensar, estudiar, escuchar todos los puntos de vista, sabemos que la razón racional y razonante no anda sola, sino acompañada por pasiones, miedos, convicciones, emociones respetables. La radicalización de las últimas semanas no nos ayuda para nada.

Defensores e impugnadores del derecho al aborto hoy, a la eutanasia mañana, afirman que no se van a dejar y que sus adversarios son inmorales y crueles, hipócritas y reaccionarios, genocidas o fascistas. Como si no fuese suficiente, algunos intentan resucitar el conflicto religioso. Primero tenemos que “dejar los cuchillos en los vestidores”, como dijo alguna vez el general De Gaulle, para escuchar a la otra parte antes de discutir de manera civilizada problemas que son de fondo.

Hace muchos años, más de 40, leí un texto de Jean Rostand, eminente biólogo francés, para nada cristiano, más bien panteísta; un hombre admirable. Decía: “Creo que no existe ninguna vida tan deteriorada que no mereciera respeto y no fuera digna de defenderse con pasión y convicción. Creo que se sentaría un terrible precedente si se permitiera acabar con una vida, por estimarla no digna de preservarse, ya que la noción de valor biológico, aunque al principio se haya cuidadosamente definido, no tardaría en convertirse en otra ambigua e imprecisa. Después de eliminar lo que no es suficientemente humano, a la postre nada se perdonaría, excepto lo que encajara en un concepto ideal de humanidad. Tengo la debilidad de creer que es una honra darse el costoso lujo de mantener la vida de los miembros inútiles, incompetentes e incurables de la sociedad”.

Ciertamente Jean Rostand estaba todavía bajo el impacto de las políticas recientes de la eugenesia nazi; apenas 10 años habían pasado. A fines de los años 1980 el doctor Theo Hupfauer, ex director de un colegio nazi de élite que propugnaba la “salud hereditaria”, reflexionaba así: “En principio no me opongo a la eutanasia, usted ve que el mundo entero ahora avanza lentamente en esa dirección. La cuestión es únicamente cómo y en qué medida. ¿Realmente hay tanta diferencia entre los tests del embarazo temprano realizados por rutina con la idea de suspender el proceso si el feto es anormal, por no hablar del número de abortos que ahora se practican por toda clase de razones, y lo que se hizo aquí hace 40 años?”.

Gitta Sereny, la entrevistadora, comenta: “Cuando hablaba conmigo, disponiendo de argumentos cada vez más amplios que apoyaban algún tipo de eutanasia legalizada, pensaba que el mundo estaba poniéndose a la altura de las ideas de Hitler” (en su libro Albert Speer, páginas 234-235).

Max Frisch escribe en su diario (1966-1971) que “si regulamos la entrada en la vida, ha llegado el momento de que regulemos también la salida”. Nos encontramos precisamente en este momento, el momento de la huida ante la muerte y la muerte como huida. El sexo se ha liberado de la reproducción con la píldora y otros métodos y, más recientemente, la reproducción se ha liberado del sexo, con todos los recursos de la procreación artificial y asistida. Maravillas de la ciencia y de la tecnología que sirven tanto para bien como para mal. No contentos de ejercer nuestra violencia sobre la naturaleza, los animales, el medio ambiente, sobre los otros hombres mediante la guerra y la política, ahora somos capaces de violentar a nuestra especie con la biotécnica y todos los comités de bioética no nos han ayudado mucho a enfrentar lo que parece seguir el guión del aprendiz de brujo o del Doctor Faustus.

Jean Baudrillard, para nada sospechoso de moralismo católico, decía que se encontraba también un poco aterrorizado y que “no bastan los comités de ética que llevan el asunto a una moral convencional. Desde la perspectiva en que se colocan, el problema es insoluble y no pueden más que tapar los hoyos”.

Elías Canetti afirmó que, más allá de un cierto punto en la historia de la humanidad, llega un momento en que se vuelve imposible distinguir lo verdadero de lo falso. ¿No habremos llegado a tal momento en nuestro México? ¿Sabemos todavía determinar lo que es humano o no, lo que es bueno y lo que es malo? ¿No nos encontramos a punto de dar un brinco que sacrificará la definición de lo humano y nos lanzará a una carrera peligrosa, en un círculo vicioso ya explorado por la eugenesia de los años 30?

La reacción de todas las religiones representadas en nuestro país ha sido clásica: rechazo al aborto y a la eutanasia. En Francia, en el marco de la última campaña presidencial, los responsables religiosos judíos, cristianos y musulmanes han reiterado su oposición al aborto y a la eutanasia, reconociendo sin embargo, en algunos casos, la legitimidad de recurrir a dichas medidas. Lo cual nos lleva a sugerir que el asunto es demasiado grave para que pueda ser resuelto por una ley, por unos reglamentos, y que debería ser tratado mediante la casuística, es decir caso por caso. Cada persona es un mundo, un universo, un caso único; aplicarle automáticamente un reglamento, cualquier sea, no es la solución.

Por lo pronto es urgente un verdadero debate de buena fe, no politizado, y libre de las presiones de los diferentes lobbies que presionan a favor o en contra del aborto hoy, de la eutanasia mañana, de la eugenesia hoy, mañana y pasado. La práctica de los diagnósticos prenatales que lleva en China y en la India a la erradicación de las niñas en el vientre de su madre, por la preferencia social para el niño varón, no amenaza nuestra sociedad mexicana, pero bien podría despertar la tentación de un eugenismo no menos erradicador. A buen entendedor, pocas palabras.

jean.meyer@cide.edu

Profesor investigador del CIDE

http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/38142.html

El paraíso terrenal es un ideal totalitario

julio 29, 2007

por Tzvetan Todorov

 

“No soy un filósofo”, dice con voz suave y pausadamente el reconocido ensayista y lingüista Tzvetan Todorov en el café de la Contrescarpe. “Me apasiono por cuestiones de política, de moral, de sociedad, de interpretación de la historia… Filósofo es una gran palabra.”

 

Nacido en Bulgaria, en 1939, Todorov vino a París en 1963 para hacer un doctorado. “Bulgaria era un país que formaba parte del bloque comunista, atado a la política soviética… Un régimen totalitario. Pero no me exilié. Llegué a Francia como estudiante”, recuerda.

 

Todorov, para el que no existen los paraísos en la Tierra, dice tener varias vidas. La primera, durante su niñez, adolescencia y juventud, en Bulgaria. Luego, su vida parisiense, en la que mutó lentamente hasta adoptar las características de la vida francesa. Y esta segunda vida tuvo varias subdivisiones, como se ve en sus trabajos.

 

“Hasta 1980, todos mis escritos fueron sobre temas de literatura y lenguaje. Traduje al francés los textos de los formalistas rusos y formaba parte del movimiento estructuralista, en lo que concierne a los estudios literarios y a la teoría general del lenguaje y de los símbolos”, relata, y añade que poco a poco se fue produciendo un cambio en su persona.

 

“Un cambio en mi espíritu, relacionado con el hecho de que ya no vivía más en mi país de origen. En Bulgaria, ocuparse de la ideología o de todo lo que de cerca o de lejos se asemejaba a la ideología era una actividad peligrosa. O bien se vendía el alma y uno se sometía a las exigencias impuestas desde afuera o bien se ponía en peligro el alma porque se afirmaban cosas consideradas heréticas o inaceptables que podían llevar a la exclusión de la comunidad científica o de la comunidad, incluyendo la prisión.”

 

Más de una década después de haber llegado a Francia, Todorov comenzó a reaccionar de diferente manera a su trabajo. Ya no necesitaba estar “alejado de toda interrogación sobre la ideología, sobre las consecuencias públicas y sociales, porque ya no vivía en una sociedad dictatorial y totalitaria, sino en una democracia en donde podía decir lo que quería”.

 

Y escribir lo que quisiera? “Es una explicación un poco marxista la que daré, ya que fue mi condición de existencia lo que transformó mi pensamiento”, sostiene Todorov entre sorbo y sorbo de un jugo de naranja.

 

Durante la hora de charla que mantuvo con LA NACION, Todorov explicó cómo encuentra un poco de amor cuando cocina y cómo, a pesar de su poco optimismo sobre un mañana mejor, aprovecha cada instante de su existencia para sentirse feliz y realizado.

 

-Cuando comprendió que podía escribir y pensar lo que quisiera, ¿qué fue lo que comenzó a llamar su atención?

 

-Ya no quería limitarme a la teoría de los textos, sino poner mi comprensión al servicio de una reflexión que concerniera a la vida común de la sociedad. Se me impusieron varios temas que estaban más bien vinculados con mi identidad. El primero fue la pluralidad de culturas, tema al cual todo exiliado es inevitablemente sensible. Era sensible a eso por mi propia experiencia, pero no sabía cómo abordarla en mi trabajo. Fue en un viaje a México donde encontré la forma: estudiar el encuentro excepcional que significó el primer siglo del descubrimiento de Colón. En “La conquista de América” hice un estudio de los escritos españoles e indios que describían la percepción del otro. Luego estudié la tradición francesa sobre esa temática en el libro “Nosotros y los otros”. Fue una historia no totalmente cerrada en el período estudiado. Quería servirme de la historia de las ideas como un diálogo con el pasado para reflexionar sobre el presente. Este es uno de los grandes temas que continúan preocupándome. El segundo tema que se me impuso es la oposición entre totalitarismo y democracia. Intenté utilizar mis conocimientos sobre la historia europea para ponerlos al servicio de la comprensión del presente y de una reflexión moral, política y estética del presente. Los temas cambiaron desde entonces, pero de esta misma manera continúo abordando el mundo presente.

 

-Se fue acercando cada vez más al presente en sus temas de estudio?

 

-En los últimos años publiqué dos libros que son cada vez de más actualidad, “Memoria del mal, tentación del bien” y “El nuevo desorden mundial”. Probablemente la próxima vez escriba sobre el día de ayer. [Se ríe.]

 

En “Memoria del mal, tentación del bien” reflexionó sobre los orígenes del totalitarismo. ¿Cómo lo explica en los tiempos modernos?

 

-El totalitarismo mutó de modo muy importante en la modernidad, desde fines del siglo XVIII, con las revoluciones en los Estados Unidos y en Francia. Cesó el sometimiento a la tradición, se dejó de considerar que son Dios o nuestros ancestros los que nos dictan nuestras maneras de conducirnos y, en cambio, se propuso, e incluso se impuso, que fueran los seres humanos los que decidieran sobre su propio destino. En el seno de esta mutación moderna, el totalitarismo creció como una forma extrema.

 

-Pero ¿cómo nació, con ideas que parecían de signo contrario?

 

-Nació de la nostalgia. El totalitarismo es un intento por restablecer características de la sociedad de ayer en un marco moderno y de someter nuevamente al individuo al grupo e imponer valores únicos a toda la sociedad. Es una especie de proyecto que hoy sabemos que es imposible y trágico. Evidentemente, esta expresión quería corregir los “defectos” de la modernidad. La modernidad tiene defectos: en democracia no vivimos obligatoriamente felices, pero descubrimos con las amargas experiencias totalitarias que el remedio de imponer por la fuerza estas soluciones es un remedio peor que el mal. La democracia no trae soluciones, pero el nazismo, el comunismo y las dictaduras son aún peores que el mal del que nos querían curar.

 

-¿Cree en la democracia como panacea?

 

-No es una respuesta universal: para demostrarlo, están las guerras europeas de fines del siglo XX, que se produjeron fuera del sistema totalitario. Las estudié a la luz de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki: de cierta manera, creo que es la continuidad de una misma línea, que me parece muy peligrosa y que la guerra de Irak ilustró nuevamente. Es una perversión del espíritu de la democracia, pero no por ello es totalitarismo. En el horizonte del corto y mediano plazo, que es el lapso que podemos abarcar, no veo qué alternativa global puede sustituir al régimen democrático.

 

-¿La democracia sufre perversiones?

 

-La democracia se basa en la idea de igualdad de derechos de todos sus miembros, pero sabemos que, en cualquier país, la igualdad ante la ley no es verdaderamente respetada, ni la igualdad entre los hombres y las mujeres ni la igualdad entre la gente de color diferente, etcétera. Son desigualdades sociales, cosas contra las cuales es indispensable luchar todos los días. Podríamos analizar todas las ideas generales de la democracia y veríamos que se puede llegar mucho más lejos de lo que llegamos. Soy consciente de que la democracia puede ser pervertida.

 

-¿Se puede imponer la democracia?

 

-Este intento de imponer el bien a los otros por la fuerza no produce los resultados esperados. Basta con mirar los casos de Afganistán o de Irak. Es claro que no se instauró la democracia, aunque haya sido el objetivo declarado, y hoy se está, quizá, más lejos de lo que se estaba hace diez años. Pero hay otros problemas, para los cuales no conocemos soluciones. Uno de los problemas estructurales de la democracia es el olvido de los fines y la sacralización de los medios. Cuando uno se ubica en una perspectiva histórica se ve ese gran cambio en la sociedad antigua. La finalidad, el fin, estaba siempre más allá del mundo humano y terrestre. Había que actuar bien para ser dignos de un ideal que nos transmitía una tradición inmemorial, que se decía inspirada directamente por Dios y los profetas.

 

-Desde un punto de vista histórico, ¿cuándo se sacralizaron los medios?

 

-La revolución de la modernidad consistió en sustituir la búsqueda de la finalidad divina por otra totalmente humana. Como se dijo mucho en el siglo XVIII, la felicidad sustituyó a la salvación. De la vida de un buen cristiano, se dejó de lado la salvación y se quiso afirmar el derecho de los hombres y mujeres a la felicidad. Y no sólo a través de lo material, porque el dinero no es suficiente para hacer la felicidad. La felicidad nace de cierta relación humana, de un tipo de inserción del individuo en su entorno humano.

 

-Según su opinión, ¿hoy estamos perdiendo de vista los fines?

 

-Hacemos las cosas simplemente porque controlamos muy bien los medios. Por ejemplo, la economía: es un medio para producir riqueza, pero no debería ser sólo para producir riqueza, sino para hacer que los seres humanos fueran más felices y estuvieran más satisfechos con sus vidas. Sin embargo, muy a menudo lo observamos, queremos que haya crecimiento por el crecimiento mismo, desarrollo por el desarrollo mismo, todo para que la economía sea aún más eficiente. Pero olvidamos preguntarnos para qué. Hacemos gran cantidad de cosas sin tener en cuenta el efecto que tendrán. La comprensión científica se convirtió en una finalidad en sí. ¿Para qué ir a Marte? ¿No hay una mejor finalidad humana para la utilización de los medios? Es un problema inherente a toda vida en democracia esa tendencia a sustituir el desarrollo de los medios en detrimento de los fines.

 

-Quizá sea la ambición de superarse a uno mismo, ese deseo humano de buscar la perfección…

 

-En Rusia, se enviaba a la gente al gulag para “producir hombres nuevos”. En Alemania se buscó lo mismo, pero con la selección natural -casamientos entre arios- o la selección artificial, aunque esta palabra tomó un sentido siniestro, porque se llamó así a la exterminación de todos los débiles, los viejos, los enfermos, que fueron enviados a los campos de concentración. Hoy prevalece ese sueño, que no puede ser realidad, de eliminar las imperfecciones del ser humano modificando su genoma, pero es un proyecto peligroso. Esta ideología no es aceptable ni defendible.

 

-¿Cree que la sociedad evoluciona sin rumbo?

 

-La sociedad no está a la deriva, pero pienso que jamás viviremos en un paraíso. No hay que hacerse ilusiones. Es lo que sostengo en mis libros. Montaigne afirma que esta imperfección es constitutiva de la condición humana, porque así estamos hechos. Necesitamos a los otros, pero los otros no se pliegan a nuestros deseos. Por lo tanto, la violencia nos tienta, para imponer nuestros deseos. Disponemos de cierta libertad que nos distingue de todo el resto del mundo vivo, tenemos una gran libertad con respecto a nuestro código genético o a nuestra naturaleza, pero esta libertad puede conducirnos tanto a la generosidad como a la perversión. Las sociedades están hechas de grupos con intereses contradictorios y no se puede satisfacer a todos al mismo tiempo…

 

-¿Cuál es la sociedad ideal, entonces?

 

-Una buena sociedad es la que sabe aprovechar los compromisos entre intereses contradictorios. Si renunciamos a esa visión del paraíso terrestre, que era la que estaba detrás de la política totalitaria, porque soñaba con construir el paraíso terrestre, aunque se renunciara a esa visión, sería indispensable que fuéramos conscientes de los peligros que socavan nuestra existencia.

 

-En “Memoria del mal, tentación del bien”, subrayó que no puede haber ideales verdaderos o falsos, sino únicamente más o menos elevados. ¿Puede haber ideales malos?

 

-Por supuesto que sí. Por ejemplo, el ideal de producir el paraíso terrenal puede parecer magnífico, porque se desea que todo sea perfecto y todos vivan en la felicidad, pero en realidad es un ideal mortal. Lo aprendimos a la fuerza. Comprendimos que el ideal democrático, que es mucho menos excitante que la perfección del paraíso, es digno de respeto y hay que defenderlo.

 

-¿Cree que, buenos o malos, hay ideales en nuestra época?

 

-No creo que la sociedad ya no tenga más ideales. La humanidad no puede vivir sin ideales. Si no tuviera más ideales, habría habido una mutación de la especie. Hay momentos de ceguera e inconsciencia, pero uno se puede despertar de esos momentos. Lo que se llamó la politización de la juventud no era maravilloso. Yo lo viví cuando tenía veinte años. Había mucha simplificación, muchos dogmatismos. No era una época ideal. En la época actual se da más importancia a la búsqueda individual de una vida mejor, más bella. Me parece legítimo y corresponde a la democracia. La democracia no ofrece la plenitud a sus ciudadanos. Tener buena seguridad social no lo hace a uno feliz. Tener una jubilación decente no hace que uno se sienta realizado. La democracia es eso: asegurar la jubilación, una buena cobertura médica, buenas condiciones de trabajo, etcétera. Pero ¿y una vez que se obtuvo eso? Era un medio y no un objetivo en la vida.

 

-¿Y cuál es su objetivo?

 

-Lo que se quiere es sentirse realizado; es poder decir que tengo una vida llena de riqueza, feliz, porque amo a los seres humanos que admiro, porque me siento amado, porque escribí las obras que quería escribir, o construí los muros que quería construir, si fuera albañil. Son voces individuales que tienden a la realización personal, y creo que en democracia esas voces son privilegiadas. No hay que menospreciarlas, porque no creo en el mañana perfecto. Todas esas imágenes que alimentaron la primera mitad del siglo XX, en donde se prometía que con un golpe de varita mágica todo se resolvería, no las creo. Más bien creo que cada uno puede trabajar para hacer que su vida sea más satisfactoria.

 

-Muchos encuentran en la religión ese camino a la realización personal?

 

-Lo religioso se convirtió hoy en una experiencia individual, una entre otras. Hoy no vivimos en un marco dado por la Iglesia. Sin embargo, un individuo puede encontrar su consumación interior en una experiencia religiosa, pero otro la puede lograr en el amor a la pintura o la música, o en el jardín de infantes al que va todos los días para trabajar con niños.

 

-¿Esa es su filosofía de vida?

 

-Consiste justamente en hacer el elogio de lo cotidiano, en buscar en la vida común, en la vida diaria, lo que puede embellecerla, hacerla digna de ser vivida.

 

-¿Y lo encuentra?

 

-Intento que mi vida sea tan rica como sea posible, aun en el simple hecho de cocinar. Es una acción que da sentido, porque la comida se hace para los otros, se comparte con los otros, es un don, es una obra efímera que desaparece de la noche a la mañana, es una obra para recomenzar todos los días…

 

Por Patricio Arana
Para LA NACION
Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/750752

Slavoj Zizek. Premio Cristóbal Gabarrón de Pensamiento y Humanidades 2007

julio 10, 2007

Slavoj Zizek ha sido galardonado con el Premio Cristóbal Gabarrón de Pensamiento y Humanidades 2007 por la “originalidad de su obra” y por la “atención constante por las culturas de nuestro tiempo”.

La Fundación Cristóbal Gabarrón, constituida en 1992 para fomentar la ciencia, el arte y el pensamiento, falló en 2002 la primera edición de sus Premios Internacionales, instituidos entonces con motivo de su décimo aniversario y que pretenden reconocer trayectorias prestigiosas de personas que hayan aportado algo a la humanidad.

Zizek - Psikeba

 

El premio, que se falló hoy en Valladolid, recayó en Zizek por “originalidad y potencia intelectual de su obra que reúne la gran tradición filosófica occidental con una atención constante por las culturas de nuestro tiempo”, según consta en el acta del jurado que seleccionó a ZIzek tras estudiar 22 candidaturas pertenecientes a Cuba, Eslovenia, España, EE.UU., Francia e Inglaterra.

Slavoj Zizek – nacido en Liubliana, Eslovenia en 1949 – es considerado como uno de los pensadores más brillantes del mundo posmoderno, y ha sido investigador en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Liubliana (Eslovenia).

 

 

Zizek y el psicoanálisis de orientación lacaniana

Rosa Aksenchuk (compiladora)

 

1. La teoría lacaniana como la principal orientación filosófica de la Escuela EslovenaComo explica Ernesto Laclau[1] . La recepcion que se ha dado a Lacan varía de un país a otro. En Francia, y en los países latinos en general, aún cuando el impacto cultural de la teoría lacaniana se extendió rápidamente a esferas tan amplias como la literatura, la filosofía o el arte, la influencia de Lacan ha sido primordialmente clínica, o sea, vinculada estrechamente con la práctica psicoanalítica. En los países anglosajones, este carácter central del aspecto clínico ha estado ausente en gran medida y la influencia de Lacan ha virado casi exclusivamente en torno a la tríada literatura-cine-feminismo .

A estas distinciones se suma una diferenciación en función de las diversas interpretaciones de la obra lacaniana, además de una serie de intentos de articulación con otras perspectivas filosóficas. En cuanto a la interpretación, se puede distinguir la oposición existente entre las diferentes generaciones lacanianas en Francia. Por un lado, la primera generación de lacanianos hace hincapié en los problemas clínicos y el rol decisivo que desempeña lo Simbólico en el proceso psicoanalítico. Por el otro, la generación más joven liderada por Jacques-Alain Miller, ha tratado de formalizar la teoría lacaniana, señalando las distinciones entre las diferentes etapas de su enseñanza y acentuando la importancia teórica de su última etapa, en la que lo Real ocupa un papel primordial como aquello que resiste a la simbolización.

Dentro de este marco de referencias, la teoría lacaniana es la principal orientación filosófica en Eslovenia. Esta escuela destaca por su originalidad, en especial por dos rasgos primordiales.

Uno de los rasgos que caracteriza a la escuela eslovena es el uso de las categorías lacanianas en el análisis de los textos filosóficos clásicos, sobre todo los de Hegel. El otro se basa en su insistencia en el campo ideológico-político: su descripción y teorización de los mecanismos fundamentales de la ideología (la identificación, el papel del significante amo, la fantasía ideológica); sus intentos por definir la especificidad del “totalitarismo” y sus diferentes variantes (stalinismo, fascismo) y esbozar las principales cracterísticas de las luchas democráticas readicales en las sociedades de Europa del Este. El point de capiton se constituye en un operador ideológico fundamental; como así también las nociones de fantasía y de identificación. La jouissance (goce) les permite entender la lógica de la exclusión que opera en discursos como el racismo.

No cabe duda alguna acerca de la riqueza y profundidad que ofrece la interpretación de Hegel que hace la Escuela de Eslovenia. Su especial combinación de hegelianismo y de teoría lacaniana representa en la actualidad uno de los proyectos teóricos más innovadores y prometedores en el panorama intelectual europeo.

 

2. Zizek lector de Lacan. Aportaciones [2]

El Paralaje
Ante el “No hay”, la invención de nuevos conectadores. Preguntas que producen un espacio de problemas. Cambiar de sitio, mudarse. La Paralaje [3] , Desplazamientos, que reproducen y señalan el antagonismo básico en el objeto.

Lo Real lacaniano es inherente a lo Simbólico
Lo Real como externo es la excepción que fundamenta la universalidad, mientras que lo Real lacaniano es inherente a lo Simbólico, es el punto de fracaso elusivo y totalmente inherente, no sustancial, por el cual lo Simbólico es para siempre “no-todo”. Dicho de otra manera, no hay Gran Otro.

Acto
Hay actos verdaderos y falsos. La experiencia analítica produce un salto de lo singular a lo universal sin pasar por lo particular. ¿Cómo reafirmar en el terreno político la dimensión adecuada del acto?

Las paradojas
La fecundidad de las paradojas. Las cosas no son así. Son así y de otra manera.

La desidentificación
Mantener una distancia con la propia identidad simbólica.

Lo universal
Mantener la noción paradójica de lo universal como simultáneamente imposible y necesaria.

El sujeto
No es que el sujeto esté limitado: el límite mismo es el nombre del sujeto.

Responsabilidad subjetiva
La posición de verdadera autonomía del sujeto no es “soy responsable de todo” sino más bien “no hay nada de lo cual no sea responsable”. Cuyo equivalente es “no soy responsable de todo” precisamente porque no puedo tener una visión global de Todo, no hay nada por lo cual pueda exceptuarme de mi responsabilidad.

La contemporaneidad
Con su amigo Badiou ponen en cuestión lo actual: La realización del mundo como mercado global, el reino indiviso de grandes grupos financieros, etc son una realidad indiscutible y que se ajusta esencialmente, al análisis de Marx ¿Dónde encaja la política en todo esto? ¿Qué clase de política es realmente heterogénea de lo que demanda el capital?

Una nueva universalidad política
Zizek responde: La única perspectiva realista es fundar una nueva universalidad política, que ingrese al goce como categoría. Optando por lo Imposible, asumiendo plenamente el lugar de la excepción, sin tabúes, sin normas a priori “derechos humanos”, “democracia” cuyo respeto nos impediría también resignificar el terror, el ejercicio implacable del poder, el espíritu de sacrificio.

Notas:

[1] Laclau, Ernesto. Prefacio al libro “El sublime objeto de la ideología” de Slavoj Zizek. Siglo XXI Edit., Argentina. , p 11

[2] Texto basado en: Lo que el psicoanálisis de la Orientación lacaniana le eneseñó a Slavoj Zizek,El Padre entre psicoanálisis y filosofía. IC, Instituto Clínico de Buenos Aires. Gramma Ediciones, 2006, pp 117-118 Autora: Lucia Blanco. DISPAR 6, Publicación de Psicoanálisis.

[3]El desplazamiento aparente de un objeto, cuando es visto desde dos puntos diferentes que no están alineados on el objeto. Para mayor información ver el prólogo de Analía Hounie al libro de Slavoj Zizek, Violencia en Acto, Editorial Paidós.

 

Slavoj Zizek en Psikeba

Aproximación a su pensamiento y enlaces a textos, videos, noticias..
http://www.psikeba.com.ar/recursos/autores/zizek.htm

 

EL PENSAMIENTO

 

Psikeba - Slavoj Zizek

 

VIDEOS

 

Psikeba - Slavoj Zizek

 
 

Zizek en Estados Unidos – Lacan.Dot
Textos, Bibliografía y Videos

 

Psikeba - Slavoj Zizek

 
 

Zizek en Francia

 

Psikeba - Slavoj Zizek

 
 

 
           

Todorov ve la literatura en peligro

julio 7, 2007

“Huir de la tentación del bien”. La tentación del mal, no es nada,. La tentación del bien es la más peligrosa. Entrevista a Tzvetan Todorov – por Eduardo Castañeda © Psikeba 2007. Revista de Arte, Psicoanalisis y estudios culturales.
Tzvetan Todorov © Psikeba 2007

“Huir de la tentación del bien”. La tentación del mal, no es nada,. La tentación del bien es la más peligrosa. Entrevista a Tzvetan Todorov – por Eduardo Castañeda © Psikeba 2007. Revista de Arte, Psicoanalisis y estudios culturales.
Tzvetan Todorov © Psikeba 2007

“Huir de la tentación del bien”. La tentación del mal, no es nada,. La tentación del bien es la más peligrosa. Entrevista a Tzvetan Todorov – por Eduardo Castañeda © Psikeba 2007. Revista de Arte, Psicoanalisis y estudios culturales.
Tzvetan Todorov © Psikeba 2007

“Huir de la tentación del bien”. La tentación del mal, no es nada,. La tentación del bien es la más peligrosa. Entrevista a Tzvetan Todorov – por Eduardo Castañeda © Psikeba 2007. Revista de Arte, Psicoanalisis y estudios culturales.
Tzvetan Todorov © Psikeba 2007

“Huir de la tentación del bien”. La tentación del mal, no es nada,. La tentación del bien es la más peligrosa. Entrevista a Tzvetan Todorov – por Eduardo Castañeda © Psikeba 2007. Revista de Arte, Psicoanalisis y estudios culturales.
Tzvetan Todorov © Psikeba 2007

“Huir de la tentación del bien”. La tentación del mal, no es nada,. La tentación del bien es la más peligrosa. Entrevista a Tzvetan Todorov – por Eduardo Castañeda © Psikeba 2007. Revista de Arte, Psicoanalisis y estudios culturales.
Tzvetan Todorov © Psikeba 2007

“Huir de la tentación del bien”. La tentación del mal, no es nada,. La tentación del bien es la más peligrosa. Entrevista a Tzvetan Todorov – por Eduardo Castañeda © Psikeba 2007. Revista de Arte, Psicoanalisis y estudios culturales.
Tzvetan Todorov © Psikeba 2007

“Huir de la tentación del bien”. La tentación del mal, no es nada,. La tentación del bien es la más peligrosa. Entrevista a Tzvetan Todorov – por Eduardo Castañeda © Psikeba 2007. Revista de Arte, Psicoanalisis y estudios culturales.
Tzvetan Todorov © Psikeba 2007

“Huir de la tentación del bien”. La tentación del mal, no es nada,. La tentación del bien es la más peligrosa. Entrevista a Tzvetan Todorov – por Eduardo Castañeda © Psikeba 2007. Revista de Arte, Psicoanalisis y estudios culturales.
Tzvetan Todorov © Psikeba 2007

“Huir de la tentación del bien”. La tentación del mal, no es nada,. La tentación del bien es la más peligrosa. Entrevista a Tzvetan Todorov – por Eduardo Castañeda © Psikeba 2007. Revista de Arte, Psicoanalisis y estudios culturales.
Tzvetan Todorov © Psikeba 2007

“Huir de la tentación del bien”. La tentación del mal, no es nada,. La tentación del bien es la más peligrosa. Entrevista a Tzvetan Todorov – por Eduardo Castañeda © Psikeba 2007. Revista de Arte, Psicoanalisis y estudios culturales.
Tzvetan Todorov © Psikeba 2007

tzvetan_todorov-b.jpg

 

Toutes les méthodes pédagogiques sont bonnes, tant qu’elles ne transforment pas les moyens en fin et qu’elles cherchent, grâce à la littérature, à enrichir et à structurer l’esprit de l’être humain” (Tzvetan Todorov, La Littérature en péril, Flammarion, «Café Voltaire», 95 págs, 12 €)

 

Hay autores incombustibles y uno de ellos es, sin duda alguna, Tzvetan Todorov. El 2007 empieza para él como siempre, con un texto revigorizante, aunque corto, cuyo título es La Littérature en péril. Un volumen que, si no ando desencaminado, es el que hace la bonita cifra de treinta y cinco dentro de su nutrida producción. Hay en este libro una andanada contra quienes supuestamente ponen la literatura en peligro, contra aquellos profesores, críticos literarios y oras gentes de letras que reducen la literatura a juegos formales y que no ven otra cosa que “técnicas narrativas”. Y no es un defecto exclusivo de las mentes pensantes, pues el deterioro se cultiva desde la tierna infancia. La escuela es la inicial responsable, porque “on n’apprend pas de quoi parlent les oeuvres, mais de quoi parlent les critiques”, porque en aras del análisis formal los profesores descartarían estudiar su relación con el hombre y con el mundo: “on se demandera si Le Procès s’apparente au registre comique ou à celui de l’absurde, au lieu de chercher la place de Kafka dans la pensée européenne”. Así pues, entre unos y otros quedaría encumbrada una trilogía fatal, esa que formarían el formalismo, el nihilismo y el solipsismo.

 

Con tales armas, no harían sino desesperar al lector más entusiasta y ese resultado no sería extraño, pues precisamente es el entusiasmo lo que desespera a aquellos caballeros eruditos. He aquí, pues, el abismo que separa a aquéllos de éstos. El crítico y el especialista destilan conmiseración, mientras que los lectores buscan en una novela algo que dé sentido a su vida. En fin, dice Todorov, es necesario que la literatura devenga popular: “Non seulement [les] romans populaires ont amené à la lecture plusieurs millions d’adolescents, mais de plus ils leur ont permis de se construire une première image cohérente du monde, que, rassurons-nous, les lectures suivantes amèneront à nuancer et à complexifier”.

 

lit1.jpg

 

La crítica ha tratado con algo de respeto y un poquito de ironía esta nueva entrega del pensador franco-búlgaro, dadas las puyas que contiene contra esta profesión. Philippe Lançon, en la reseña que ha publicado Libération, puede ser un buen ejemplo. A su parecer, con este libro Todorov se ha incorporado a lo que podríamos denominar el coro de los suplicantes o llorones.

 

 

¿Es realmente cierto, se pregunta Lançon, lo que denuncia este pensador? La producción literaria contemporánea desmiente este tópico, concluye, algo que debería ser obvio incluso teniendo un conocimiento superficial de ese mundo. En Francia, por ejemplo, no cesan de publicarse novelas de todas las clases, cuya preocupación principal es relatar el mundo de una manera u otra. Atribuir, pues, a las críticas aparecidas en la prensa o en las revistas especializadas tal influencia sobre el trabajo de los novelistas es exagerar el poder de los unos y subestimar la imaginación de los otros. Ahora bien, continúa Lançon, Todorov es un universitario y mucho de los de ese círculo estudian tanto a los muertos que acaban viendo a los vivos con una perspectiva deformada, casi siempre nostálgica. Todorov no escaparía, pues, a ese timbre.

 

 

¿Significa eso que el libro de Todorov carece de interés? De ningún modo, sobre todo en la parte en que relata una breve meditación autobiográfica. Hay que recordar que Todorov estuvo vinculado en los años sesenta a Gérard Genette, uno de los pioneros de la crítica textual, con quien creó la revista Poétique bajo el estandarte clasificatorio del estructuralismo.

Fue un trabajo fructífero, hasta el punto de que modificó y orientó los estudios literarios en Francia y, por extensión, en otros lugares. Por eso, no debe extranar que Todorov se pregunte: “Devrais-je me sentir responsable de l’état de la discipline aujourd’hui ?Lançon no lo cree.

 

Todorov recuerda que comenzó a estudiar en la Bulgaria comunista: «Je me suis engagé dans une des rares voies qui permettaient d’échapper à l’embrigadement general. Elle consistait à s’occuper d’objets sans teneur idéologique; donc, dans les oeuvres littéraires, de ce qui touchait à la matérialité même du texte, à ses formes linguistiques”. Al llegar a Francia prosiguió este trabajo en contacto con el naciente estructuralismo, con una pretensión: “infléchir l’enseignement littéraire à l’université pour le libérer de la grille des nations et des siècles, et l’ouvrir à ce qui rapproche les oeuvres les unes des autres”. Fue eso lo que le hizo recordar siempre que la literatura le ayudó a vivir, porque le hablaba del hombre, porque le permitía comprender.

 

Todorov acaba reconociendo que los estudios a los que contribuyó en los sesenta han llevado a exagerar la importancia del sentido formal en los textos. Por tanto, sería necesario volver a reintroducir un poco de simplicidad, de humanidad y de contexto. Y tras ese breve comentario, Lançon concluye: “C’est juste, banal, d’un diagnostic un peu superficiel ­ comme un préambule au livre profond qu’il écrira peut-être sur son rapport à la langue, ce tango éclairé et discret de formaliste humaniste”.

 

Para terminar, hemos de añadir que quizá la preocupación de Todorov sea ciertamente banal, pues las previsiones editoriales en Francia son de tal calibre que ha de haber necesariamente obras con las que colmar esa sed humanista. Por lo que se dice, entre enero y abril se publicarán un total de 542 nuevas novelas y ensayos, entre francesas y traducidas. Alimento no faltará. Entre todo eso, también han aparecido o aparecerán otras reflexiones sobre la literatura, como L’Art de raconter (Grasset) de Dominique Fernandez o Devenirs du roman (Naïve) de François Bégaudeau, así como obras tales como Place des pensées (Gallimard), en la que Richard Millet reflexiona sobre la obra de Maurice ­Blanchot, La Révolution (Gallimard) de François Furet, con prólogo de Mona Ozouf o el François Furet (Gallimard) de Ran Halevi.

Fte: Grand Tour

LINKS:

Una entrevista cruzada entre Todorov y François Bégaudeau, novelista y profesor de francés

“Huir de la tentación del bien”. Entrevista a Tzvetan Todorov – por Eduardo Castañeda

“La tentación del mal, no es nada,. La tentación del bien es la más peligrosa, porque a nombre del bien podemos cometer un mal mucho mayor. Eso sucede mucho en nuestros días. El gran peligro de nuestros días es considerarse la encarnación del bien”, explica en entrevista el historiador y filósofo franco-búlgaro Tzvetan Todorov. (Leer Más en PSIKEBA, Revista de arte, psicoanálisis y estudios culturales)

El nuevo desorden mundial

El paraíso terrenal es un ideal totalitario

 

 

Entrevista a Slavoj Zizek “Occidente practica una tolerancia virtual”

junio 7, 2007

Conciliar la cultura de masas con el psicoanálisis y el ciberespacio con el materialismo ha convertido al esloveno Slavoj Zizek en un mito de la filosofía actual. Ha sido profesor en La Sorbona y Harvard y vive entre Liubliana, Buenos Aires y “los aviones” que le llevan de auditorio en auditorio. Fue candidato a la presidencia de su país y publica un libro al año, sobre el 11-S, la guerra de Irak, Lacan o David Lynch. Ha pasado por España para hablar sobre la inmigración.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Slavoj Zizek es un provocador nato, pero él se define como “un intelectual clásico”. “En el fondo, soy lo contrario de esos chicos malos del instituto, aquellos que dentro del libro de filosofía escondían una revista porno”, afirma. “Yo soy al revés. Dentro de las revistas porno escondo la filosofía. Disfruto con Hegel y finjo que disfruto con Hollywood. Son mis colegas los que disfrutan con Hollywood y fingen que lo hacen con Hegel”. Este pensador esloveno no para de moverse y hablar. La conversación comienza en su hotel, sigue en un taxi, pasa por tres ventanillas de facturación del aeropuerto de Barajas, se prolonga en la sala de espera y termina en el control de seguridad.

 

Nació en Liubliana (Eslovenia) en 1949 y allí vive un tercio del año. Otro más reside en Buenos Aires (su mujer es argentina) y el tercero lo hace “en aviones”. Venía de Moscú vía Praga y se marchaba a Santiago de Compostela para, al día siguiente, viajar a Francfort y Los Ángeles. Ha sido profesor en La Sorbona y en Harvard, pero quiere dejar las clases. En Eslovenia tiene el mejor trabajo del mundo: “No hacer nada”, es decir, investigar para el Instituto de Estudios Sociales. Junto a Hegel y a Lacan, tiene a Marx entre sus referentes, pero el Gobierno comunista de Yugoslavia lo consideró poco ortodoxo para confiarle la formación de los jóvenes y lo apartó de las clases: “Además no creo en el diálogo filosófico. La filosofía siempre ha sido dogmática. En todo caso es un malentendido. Aristóteles malinterpretó a Platón, Marx a Hegel y Hegel a Kant. ¿Platón? Los de Platón son los diálogos más falsos de todos. Consisten en alguien que habla y otro que a cada rato dice: ’Por Zeus, estás es lo cierto”.

 

Con un inglés cortado a motosierra pero imparable, Zizek pasó por Madrid para dictar una conferencia en el Círculo de Bellas Artes dentro de un ciclo sobre la inmigración. En la sala no cabía un alma. Había gente de pie y gente sentada en el suelo. ¿El título de su charla? Teme a tu prójimo como a ti mismo. En el taxi matiza: “No es un consejo, es una descripción de la ideología dominante. Hay dos palabras fetiche: tolerancia y agresión. ¿Pero qué significan en realidad? Agresión significa aproximarse demasiado. Por eso Occidente ejerce la tolerancia a distancia, virtualmente. Somos solidarios con los africanos en África, no con los de nuestro barrio”.

 

Para Zizek, el ejemplo máximo de esa ideología es EE UU. Allí, dice, todo puede ser una agresión: “Tocar a alguien, mirarlo demasiado… Igual que queremos pasteles sin azúcar queremos a un prójimo descafeinado. En California la gran moda es un invento llamado Mastubatón: 400 personas se masturban en un lugar público, pero no tienen derecho a tocarse. La entrada cuesta 20 dólares y, por supuesto, el dinero se destina a una obra de caridad. Esa lógica masturbatoria es la que rige hoy las relaciones sociales. Vivimos en un solipsismo colectivo. Eso es también Internet: todos conectados pero todos aislados”.

 

En las entrañas del ordenador que lleva al hombro, Zizek carga el ensayo que acaba de terminar, sobre la violencia, y el que acaba de empezar, que, adelanta, empieza con Heidegger y termina con El Código Da Vinci. Así es Zizek. Afirma que va a dejarlo todo para consagrarse a escribir sobre el idealismo alemán, pero se le iluminan los ojos hablando de Stalin Subway, un juego con el que pasa las horas junto a su hijo de cinco años: “Los juegos de ordenador requieren una concentración y un orden que te permita inventar un país y mantenerlo en pie”. Zizek siempre va un libro por delante de sus editores, que en España son media docena. Autor de títulos como Lacrimae rerum (sobre cine), Bienvenidos al desierto de lo real (sobre el 11-S) o La tetera prestada (sobre Irak), dice no tener recetas: “Mi propuesta es: tomémonos el tiempo de pensar por qué hemos llegado aquí y quién nos ha traído. No nos dejemos atrapar en la trampa humanitaria, que es otra de las grandes ideologías de hoy. La caridad es ahora parte del capitalismo global y sus figuras principales son George Soros y Bill Gates. Su lógica es: te quito todo el dinero y luego te doy las vueltas. En esto sigo siendo marxista, pero lo que me interesa de Marx no es la lucha de clases, sino la lucidez con que señala las contradicciones del capitalismo”. Mientras salta de un tema a otro, Zizek insiste en definirse como un modesto pesimista: “Sólo digo: mantengamos la mente abierta, no aceptemos las fórmulas. Merecemos algo más que un capitalismo con rostro humano”.

 

Cuando se le pregunta por la alianza de civilizaciones, el filósofo, que en 1990 fue candidato a la presidencia de Eslovenia, reconoce que es la primera vez que oye hablar de ella: “Zapatero es hoy el gran representante de la tercera vía. Y más simpático que Blair, pero él también ha levantado un muro en Marruecos. ¿Alianza? Suena a vacío: celebremos nuestras diferencias, subrayemos los valores que nos unen, bla, bla, bla. La política consiste en actuar, no en plantear teorías bienintencionadas. A veces los hechos consumados crean las condiciones que los hacen posibles. Si esperas a que esas condiciones existan, nunca harás nada. Es lo que hizo el propio Zapatero al sacar a las tropas de Irak o al decretar la igualdad entre hombres y mujeres en su Gobierno”. Para Zizek, la única alianza posible es una “entre los disidentes del liberalismo y los disidentes del Islam”.

 

Azote de Bush con sus artículos en The New York Times, el filósofo afirma que la gran catástrofe de los países árabes es el declive de la izquierda laica. “El panarabismo de los años cincuenta era un movimiento laico. Hoy prácticamente han desaparecido los laicos del mundo árabe, en buena parte porque EE UU se alió con los islamistas para acabar con los demócratas, en los que veía un nido de comunistas. Los agentes de la CIA de ayer son los terroristas de hoy. Ahora sucede lo contrario. Para la izquierda europea, los laicos árabes antiislamistas son agentes americanos”.

 

“Hablo demasiado, ¿no?”. Con un ojo en el reloj del aeropuerto, pregunta por El laberinto del fauno y cuenta que coincidió en un estreno con Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu: “Con Del Toro congenié al momento. A los otros dos no les bastaba con ser directores de cine, además querían ser intelectuales. Me pasó lo mismo con los Wachowski”, concluye refiriéndose a los directores de Matrix, una película a la que dedicó Las dos caras de la perversión, su segundo ensayo más famoso. El primero es El arte del ridículo sublime, consagrado a David Lynch: “No me interesa la gente que está fuera del sistema, sino los marginales que todavía trabajan dentro. El gran ejemplo era Robert Altman”. A Lynch no lo conoce personalmente: “Estuve a punto. Había leído mi libro y no había entendido nada, pero le intrigó. Quería conocerme. Incluso alguien quiso que hiciéramos una película con una conversación entre nosotros. No creo que hubiera funcionado. Sus entrevistas están llenas de clichés y yo no creo en el diálogo. Al final no quise conocerlo para que me decepcionara. Es un genio. Eso sí, está loco”.

J. Rodríguez Marcos (El Pais) / | 23-03-2007 | Cultura